lunes, 9 de marzo de 2015

Revelas-m, el programa que está haciendo aflorar el abuso de menores en Ciudad Real.

Belén Rodríguez

Ciudad Real
España.


En 2010 por lo que se veía en programas relacionados con la violencia de género y familiar  el Gobierno de Castilla-La Mancha decidió empezar a trabajar con uno de los últimos tabús sociales: el abuso sexual a menores, que algunos relacionan con la hipersexualización de las sociedades modernas y el uso de las nuevas tecnologías, pero que según la psicóloga infantil Raquel Velasco,  “ha habido siempre, la diferencia es que ahora se denuncian”.

Aflorar, denunciar, “revelar”, esta es la esencia de Revelas-m o de Prevención e Intervención en Abuso Sexual Infantil, el programa financiado por la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales en Castilla-La Mancha, en el que trabaja como psicóloga para la provincia de Ciudad Real Velasco, y responsable de que en estos cinco años se hayan denunciado decenas de casos, muchos de ellos los que han llegado a la Audiencia Provincial en los últimos meses.

“Desde la creación del programa la demanda ha ido creciendo progresivamente produciéndose un incremento tanto en el número de casos como en la gravedad. Aún así somos conscientes del bajo porcentaje del total que llegan a nuestro programa, la diferencia es que antes no salían a la luz , no se denunciaban y no existían recursos y profesionales”.

Con el objetivo de atender tanto a los menores víctimas como a sus familias, y también intervenir en los casos en los que los menores son los autores de la violencia sexual, Revelas-m  funciona de forma gratuita en cada una de las provincias con una psicóloga-terapeuta y una abogada que asesora y defiende los casos ante los tribunales (en el caso de Ciudad Real Concha Marín).

Al año pueden ver alrededor de “cuarenta o cincuenta asuntos, sólo en la provincia”, señala Velasco, que mantiene activos en este arranque del mes de marzo veinte casos, tanto con menores víctimas como con menores abusadores, “es importante añadir que hay muchos casos de abuso sexual infantil que no se detectan, y otros que no son denunciados y no todos los que se conocen solicitan la asistencia del programa, que es voluntaria”, explica, lo que da idea de la gravedad del problema y cómo, si no se trabaja con esos niños, pueden convertirse a su vez en abusadores en un futuro. “Normalmente un niño del que han abusado sexualmente se convierte en agresor”.

Por la experiencia de estos cinco años, la psicóloga de Revelas indica que “en la mayoría de los casos el abusador es un conocido de la víctima y el abuso intrafamiliar, el incesto, se da un alto porcentaje, si bien estos casos son más difíciles de detectar”. Denunciar a un padre no es fácil, ni para la víctima ni para la madre: temor a dejar de obtener pequeñas ventajas, no ser creída o acusada de seducción, miedo a represalias, “el menor suele relatar lo sucedido cuando han pasado varios años”.

Sin embargo desde el programa siempre se recomienda denunciar, “cuesta más cuando el abusador es de la familia, pero se hace”. Y esa sigue siendo la recomendación por más que sea  difícil demostrar ante un tribunal que el abuso sexual ha existido, “es un delito y hay que hacerlo. Siempre sirve, al menos como desahogo”.
En Ciudad Real el programa Revelas-m ha detectado que la mayoría de los casos de abusos se producen en dos franjas de edad de entre los 6 y los 8 años, y de 10 a 12; hay más niñas víctimas que niños, y el abusador es en un 99,9% varón.

En cuanto a los agresores menores de 18 años, con los que también trabaja Revelas-m para reconducir su comportamiento, a Velasco le preocupa “que cada vez nos llegan chicos más pequeños. Empezamos con adolescentes de entre 16 y 17 y ahora tenemos asuntos con menores de 12 y 13 años que abusan de otros”.
Los niños no suelen mentir en esto
¿Cómo se sabe que un niño está siendo víctimas de abusos? La psicóloga Raquel Velasco recomienda estar atentos y escuchar al menor: “Un indicador clave es que el niño lo revele. Los niños no suelen mentir en casos de abusos. Normalmente cuando un niño comenta,  habla de estos temas hay que hacerle caso, puede ser una llamada de atención; también que deje de comer o que se haga pis en la cama, cuando ya no lo hacía. Hay que fijarse en el rendimiento escolar, la pérdida de concentración o ataques de ira o rabia son otros síntomas, también que se aisle más”.

Un abuso en la infancia no tiene porque dejar secuelas, “siempre depende del caso, como también depende de la vivencia y de la personalidad, no es lo mismo que el abusador sea un vecino que un padre”. En función de esa circunstancia concreta Revelas-m hace primero una evaluación y luego diseña la intervención en la que se trabajan los síntomas.
“En ocasiones ni siquiera es necesario intervenir, a veces es peor, se puede caer en una victimización secundaria que el menor no necesita”.
En cuanto al trabajo con niños opina que es más fácil: “los adultos vienen a las terapias con más cargas. Un niño tiene más recursos y sale mejor adelante”.

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