domingo, 9 de noviembre de 2014

Jalisco



La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) puso al descubierto la vulnerabilidad que presenta el sistema educativo público de Jalisco, que sigue dando cabida a la violencia sexual en sus aulas.
En ellas, algunos profesores se tornan agresores y convierten a sus alumnos en víctimas.
Estas deficiencias ya eran serias en el sexenio pasado, y siguen sin ser corregidas en la actual administración, con Francisco Ayón López al frente de la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ), confirma la CNDH.
La SEJ no se ha preparado para prevenir, investigar, sancionar y atender la violencia sexual que cometen maestros contra niñas y niños.  Y el Congreso del Estado, facultado para legislar en la materia, ha ignorado el problema.
Son dos las omisiones en Jalisco más destacadas por la CNDH que contribuyen a este tipo de abusos:
abusosexualLa carencia de una normativa específica para abordar esta problemática con la capacitación correspondiente para aplicarla;  y la inexistencia de una oficina especializada para investigar y castigar los casos así como para ayudar a la víctima.
Cuando la CNDH consultó a las autoridades educativas estatales y federales del país para conocer la dimensión de los abusos sexuales en las aulas cometidos entre 2000 y 2013, develó que Jalisco ocupaba el cuarto lugar con 139 casos, solo por debajo del Distrito Federal, que tuvo 546; Veracruz, con 190; y el Estado de México, con 156.
A nivel nacional, el organismo documentó un total de mil 997 casos de abuso sexual en las aulas, lo que derivó en la Recomendación sobre la Prevención, Atención y Sanción de Casos de Violencia Sexual en contra de las Niñas y los Niños en Centros Educativos, que recibió el número 21/2014 y fue publicada el 20 de octubre pasado en el Diario Oficial de la Federación.
Ninguna ley, reglamento, lineamiento o acuerdo en Jalisco trata de manera concreta y explícita la violencia sexual cometida por profesores hacia sus estudiantes. Así lo señala la CNDH  en la citada recomendación.
“Otra omisión que se ha detectado es la carencia de lineamientos respecto a la manera en la que las autoridades escolares deben proceder al momento de conocer sobre un caso de violencia sexual infantil”, reza la misma.
Los rezagos de la SEJ contrastan con los avances que se han hecho en el Distrito Federal, donde la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha instaurado los Lineamientos para la Atención de Quejas o Denuncias por Violencia, Maltrato, Acoso Escolar y/o Abuso Sexual Infantil en los Planteles de Educación Inicial, Básica, Especial y para Adultos.
También existe la Unidad de Atención al Maltrato y Abuso Sexual Infantil (UAMASI).
En Jalisco, la SEJ dice contar con una instancia para estos hechos, pero no con ese grado de especialización.
Por eso, en su recomendación, la CNDH pidió a la SEJ –y al resto de los estados– copiar el modelo del DF y adoptar sus lineamientos, en tanto la problemática se incorpora dentro de la Ley General de Educación y la SEP emite criterios unificadores para todo el país:
“Resulta importante investigar debidamente los casos de violencia y abuso contra niñas y niños, a fin de evitar que los autores permanezcan en la impunidad (…) los mecanismos o unidades afines a la Unidad de Atención deberían de existir en la totalidad de las entidades federativas, de forma tal que personal especializado en la materia puedan dar seguimiento exhaustivo a los casos”.
A nivel nacional se le reportaron a la CNDH mil 997 quejas de violencia sexual en las escuelas de nivel básico y bachillerato, tanto de planteles estatales como federales. Pero solo se investigaron mil 365 (siete de cada 10); 632 quedaron fuera.
La incidencia más alta de abusos sexuales en los salones de clases de México se presenta en las secundarias, con 849 casos (42.5 por ciento); y primarias, con 722.
Omisiones que cuestan
Las omisiones en la atención de estas agresiones sexuales de maestros a alumnos que señala la CNDH en Jalisco han sido confirmadas por la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ).
En Jalisco sucede todo lo que señala la CNDH en la reacción de las autoridades educativas: que no avisan a los padres, no dan vista al Ministerio Público, no interviene un psicólogo, el agresor continúa en contacto con alumnos, que desincentivan la denuncia, que desoyen a las víctimas.
Un caso específico es el documentado en la recomendación 19/2014 de la CEDHJ, sobre un maestro de la primaria Adolfo López Mateos, en el municipio de Zapopan.
El profesor abusó sexualmente de tres niñas de primero y segundo grado provenientes de la casa hogar Un cielo para un ángel.
Los abusos ocurrieron entre enero y junio del 2011. En noviembre del 2012 una de las niñas los reveló. El caso llegó el 8 de agosto del 2013 a la CEDHJ y el organismo solicitó que el maestro fuera separado del salón ante la indolencia de la SEJ.
Es decir, el profesor permaneció dos años y medio más interactuando con más menores de edad. Finalmente, el 3 de julio de 2014 fue detenido por las autoridades.
Cuando las niñas hablaron con su directora y maestras, éstas las interrogaron sin la presencia de un tutor.
Según la CEDHJ, “las presionaron para que dijeran que no era cierto lo que habían dicho que les hizo el profesor” y una de las profesoras les dijo que “les pondría un detector de mentiras para que dijeran la verdad, golpeaba la mesa para intimidarlas y les decía que no mintieran”.
Una maestra había visto que el profesor “le agarró las sentaderas a una niña”, pero no lo reportó.
Otro ejemplo. En la primaria Cuitláhuac, en Tlaquepaque, una niña de siete años fue violada por su maestro. La víctima narró lo sucedido ante la CEDHJ. Este es un extracto de la declaración, los espacios vacíos y entreparéntesis son reproducidos del testimonio en la recomendación 46/2013:
“No me acuerdo qué día fue. Antes de Navidad, yo estaba jugando con mis compañeros de la clase y mi maestro Rafael me habla, me dice ven, acompáñame, me agarró de mi brazo izquierdo; me metió al salón, no había foco pero de todas maneras sí había luz que se metía por las ventanas que están en la parte de arriba de las paredes de ese salón; cerró la puerta y el maestro me dice no vayas a decir a tu (…)”.
“Entonces el maestro Rafael se pone enfrente de mí, me levanta y me acuesta en una mesa, yo me quedé acostada boca arriba, luego el maestro Rafael me levanta mis piernas hacia arriba, y él se inclinó encima de mí, estaba metiendo su (…) en mi (…) por donde hago (…), a mí me estaba doliendo mucho”.
“Yo no hice nada porque le tengo mucho miedo al maestro Rafael, porque como él siempre me grita por eso no dije nada, después de un rato, no sé cuánto tiempo, el maestro me dejó y me soltó de mis pies, me bajé de la mesa, abrí la puerta y me fui corriendo”.
La mamá relató la reacción del director cuando le comentó el abuso:
“El director le gritó a mi (menor de edad), le dijo que lo que había dicho era una mentira; lo apoyó la encargada de la zona, dijo que ella conocía al profesor y que lo creía incapaz de hacer algo así. Entiendo que su función hasta cierto punto es el de protegerse entre ellos mismos, lo desconcertante es que no apoyen ni protejan a mi (menor de edad)”.
Sanciones irrisorias
La manera en que estos casos se castigan es un eslabón muy débil.
En Jalisco hay profesores con abusos sexuales sancionados por la SEJ con apenas una suspensión de ocho días sin goce de sueldo, como se aprecia en la recomendación 51/2011 de la CEDHJ.
La CNDH dice que “en el 82 por ciento de las recomendaciones que se han emitido en relación con la violencia sexual escolar, no se separó al agresor oportunamente del grupo”.

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