viernes, 24 de octubre de 2014

Depredador a la carta.



«Se me cortó el cuerpo». La maldad humana supera el límite de aguante hasta de los más preparados. Con esas cinco palabras resumió un veterano especialista en guerras policiales lo que le provocó el relato de las actuaciones de los pederastas.
Este veterano agente se refería a lo que contó Jon Rouse, inspector de la Policía de Queensland -Australia- y autoridad en la materia, durante una reciente cumbre policial internacional celebrada en Estados Unidos.
Rouse explicó varias operaciones en las que se habían desarticulado comunidades de pedófilos que compartían vídeos de acciones brutales con sus propios hijos e hijas. En su relato incluyó a alguna de estas organizaciones en las que se hacían actuaciones «por encargo»: preguntaban al resto de «invitados de la comunidad» qué le hacían a su propio hijo.
Los integrantes de esta comunidad fueron detenidos en una operación conjunta de las policías de Australia, Nueva Zelanda y EEUU. Explotaban a un menor desde los dos años. El niño era el hijo adoptado de una pareja de pedófilos, que lo habían acogido con la única intención de utilizarlo como esclavo sexual. Se dedicaron cerca de cuatro años a viajar con él por el mundo facilitando relaciones con los miembros de la comunidad, que se grababan y compartían. Además, hacían vídeos por encargo. 
Sweetie, la niña virtual creada por una ONG para 'cazar' pedófilos en la red. 

'Cazado' por una niña virtual

En Australia ha sido condenado el primer hombre por pedofília gracias a una niña virtual. Fue creada a finales de 2013 por la ONG 'Tierra de Hombres', dedicada a la proteccción infantil. El perfil de la niña decía que se llamaba 'Sweetie', que tenía 10 años y que era filipina. Más de 20.000 hombres contactaron con ella en tan solo 10 semanas, la mayoría con intenciones sexuales. La fundación llegó a identificar a 1.000 de ellos de 71 países diferentes, siete de ellos españoles, tras participar en varios foros. En España estos hombres no pueden ser condenados por considerarse inducción al delito, algo ilegal en nuestro país pero no así en Australia.
Sweetie, la niña virtual creada por una ONG para 'cazar' pedófilos en la red.
Después del caso del pederasta de Ciudad Lineal (Madrid), la sensibilidad policial en España está a flor de piel. Desde el Ministerio del Interior, bajo el impulso del secretario de Estado para la Seguridad, Francisco Martínez, están dispuestos a apretar todo lo que puedan para que los investigadores tengan más medios y la colaboración internacional crezca. Pero, además, consideran esencial que la ciudadanía entienda el alcance y, sobre todo, tenga ojos y vigilancia sobre sus menores, sus propios hijos. Porque lo que revela una encuesta elaborada por el Ministerio del Interior aún no difundida es que la sociedad española está demasiado relajada con sus menores.

Contactos en Internet

El sondeo fue elaborado con el fin de obtener una información clara y certera sobre los «hábitos de uso y seguridad de Internet de menores y jóvenes». Casi el 35% de los contactos que los menores tienen en Internet son personas a las que no conocen. Cerca de un 40% descarga contenidos audiovisuales sin supervisión paterna.
Pero, además, el 46% de los padres no habla con sus hijos sobre las posibles consecuencias negativas de visitar páginas inadecuadas. Y más del 60% de los padres no comprueba el perfil que tienen sus hijos en las redes sociales.
No se trata de espiarles, pero sí de saber por dónde caminan cuando navegan por la red, por el camino sin puertas, por el camino en el que los depredadores utilizan motes e identidades ficticias de niños como los suyos para atraerlos y captarlos para sus oscuros intereses.
El relato de Jon Rouse pudo escucharse en la reunión de la Alianza Global contra el Abuso Sexual a Menores en Internet (en la que participan más de 50 países) celebrada recientemente en Washington y a la que asistió una delegación de España encabezada por Martínez. 
Y alcanzaron una serie de acuerdos. El primero y fundamental, que las fuerzas policiales de los países de esta alianza tengan un intercambio de información fluido. Es imprescindible el acceso oportuno a la información y pruebas electrónicas en poder de los proveedores de servicios de Internet, así como a otros repositorios de información electrónica que sea importante para la investigación, explican a este periódico fuentes de la delegación española. Apuestan por facilitar que las empresas proveedoras de servicios de Internet, así como las responsables de servicios de almacenamiento en la nube, colaboren proporcionando información para la identificación y aprehensión de estos pedófilos. Asimismo, entienden que conviene aumentar los esfuerzos existentes, de colaboración y cooperación internacional para identificar y rescatar víctimas de abuso sexual infantil en la red.
Porque todos coinciden en que las comunidades de pederastas cada vez usan tecnología más sofisticada para evitar ser identificados, con programas que les garantizan el anonimato en la navegación y en el intercambio de ficheros.

Anónimos en la red

Eso es un gran reto para el trabajo policial. Especialmente relevante es el creciente uso de la red TOR o de la Deep Web, que permiten sistemas de encriptación que tratan de conseguir el anonimato.
Los especialistas policiales detectan que alrededor del mundo de los pederastas se mueven «poderosos intereses económicos». Junto a los pedófilos hay «auténticas redes criminales que se lucran con este fenómeno, vendiendo el material o la tecnología para crear comunidades indetectables (sistemas de encriptación, etc.)... Es lo que se llama crime as a service; es decir, servicios que se prestan a redes criminales de todo tipo, incluidos los pedófilos», explica el especialista español.
Es cada vez más preocupante el fenómeno del pago mediante monedas virtuales (como bit coin) que permite blanquear el dinero y ocultar la traza de los movimientos de estas redes criminales.

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