sábado, 20 de septiembre de 2014

EN REINO UNIDO HACEN OÍDOS SORDOS ANTE ABUSOS SEXUALES A NIÑOS



Por: José Carreño Figueras
CIUDAD DE MÉXICO, 20 de septiembre.-La indignada mujer, de unos 28 años de edad, debió ser controlada a la fuerza por agentes policiales en el centro del pueblo de Rotherham, acusada de perturbar el orden y literalmente “ofensas públicas racialmente agravadas”, luego de confrontar a un hombre en el centro del pueblo.
La mujer fue llevada a un cuartelillo policiaco y luego liberada bajo fianza. Pero sólo horas después se enteró de que era la misma mujer a la que trataba de entrevistar en relación con sus quejas sobre un escándalo de abuso infantil que sacude a la pequeña ciudad y de hecho al país.
El incidente ocurrió el fin de semana pasado y tres días después la mujer no había aceptado hablar con ellos. Después de todo, muchas de las 1,400 víctimas se quejan de no haber sido escuchadas por las autoridades.
Todo mundo lo lamenta, eso sí, y las renuncias al gobierno municipal se han dado en cascada desde hace dos semanas. Muchos en ese pueblo, incluso en Inglaterra, tienen problemas para explicar cómo ocurrió.
La tragedia es que ocurrió
La historia de cómo unos 1,400 menores entre 11 y 14 años de edad sufrieron abusos sexuales en el pueblo inglés de Rotherham parece un relato maligno. ¿Cómo pudo ocurrir en Gran Bretaña? ¿Cómo pudo suceder en un país europeo? ¿Cómo pudo pasar pese a que había denuncias?
Sin embargo, sucedió.
Más aún, tuvo lugar entre 1997 y 2013, no en el siglo XIX ni en los más oscuros cuentos de Charles Dickens, que pese a todo siempre tenían un final feliz.
El escándalo que envolvió a Rotherham y que lo llevó a ser señalado como “el más vergonzoso pueblo de Inglaterra”, una pequeña ciudad de casi 250 mil habitantes en la región de Yorkshire, al norte de Londres y cerca de la ciudad de Sheffield, es una historia de omisiones y preocupaciones.
Lo peor del tema es que la cifra de 1,400 es un “cálculo conservador”, de acuerdo con un reporte divulgado en agosto pasado y elaborado por la profesora Alexis Jay, una connotada especialista británica sobre Trabajo Social, a petición del Consejo Municipal de Rotherham.
“Nadie conoce la verdadera escala de la Explotación Sexual Infantil (CSE, por sus siglas en inglés) en Rotherham a través de los años”, consignó el texto desde su primera línea.
Y tan grave como eso, el hecho de que hubo al menos tres reportes más, antes del que desató el escándalo, sin que hubiera acción efectiva.
Fue, dice el último informe, la preocupación por la posibilidad de acusaciones de racismo. Las descripciones de los perpetradores describían personas asiáticas, de origen paquistano.
Paralelamente la tendencia entre agentes de policía de tratar con desdén a las víctimas, una de las cuales incluso fue arrestada por confrontar a uno de sus violadores. O de tratar el tema con descuido, al grado de perder la evidencia recién recogida.
Y todo ello pese a saber, o al menos haber sido informados, que los menores eran amenazados con violencia contra ellos y sus familias.
“En más de una tercera parte de los casos, los niños afectados por la explotación sexual eran conocidos previamente a los servicios (sociales) por cuestiones de protección y negligencia”, puntualizó.

El caso, sin embargo, es uno de esos que estremecen. “Es difícil describir la brutal naturaleza del abuso que sufrieron los niños victimados”, agregó el reporte al enumerar que “fueron violados por múltiples personas, traficado a otros pueblos y ciudades en el norte de Inglaterra, secuestrados, golpeados e intimidados” por amenazas que iban desde quemarlos vivos a amenazados con armas hasta obligados a presenciar violaciones brutales.

“Niñas tan jóvenes (como de 11 años) fueron violadas por gran número de hombres”, consignó fríamente el reporte. Un diario inglés, The Mirror, relató por ejemplo la historia de Emma, una joven ahora de 25 años de edad que entregó a las autoridades una lista de 250 hombres que habían abusado sexualmente de ella cuando tenía 14.
Pero en sus declaraciones al periódico, pocos días después de que el reporte se hiciera público, expresó temor de a la lista y ropas presentadas como evidencia, hubieran sido “extraviadas” por la policía.
De acuerdo con la doctora Jay, el fallo colectivo de funcionarios políticos, sociales y policiales fue impresionante. “Desde el principio, hubo evidencia creciente”, consignó.
“Dentro del cuidado social, la escala y la seriedad del problema fueron menospreciadas por altos funcionarios. Al nivel operacional, la policía no dio prioridad al CSE, vio a muchas víctimas niños con desprecio y dejó de actuar sobre el abuso como un crimen”, subrayó.
Peor todavía, reportes en 2002, 2003 y 2006 “no pudieron ser más claros en la descripción de la situación en Rotherham”. Uno fue suprimido porque altos funcionarios no le dieron crédito. Los otros dos fueron ignorados.
Con todo, la conciencia del problema fue avanzando, aunque como destacó el reporte, los proponentes no encontraban eco entre sus superiores, que tendían a pensar en que se trataba de exageraciones. Y mientras, a nivel oficial se buscaba disminuir el número de menores en la lista de abuso, a niveles operacionales la cantidad seguía en aumento y los recursos de atención se veían desbordados.
“De lejos, la mayoría de los perpetradores fueron descritos como “asiáticos” por las víctimas, pero durante ese entero periodo los concejales no se comunicaron directamente con la comunidad de herencia paquistaní para discutir como podrían mejor enfrentar el problema conjuntamente”, indicó el reporte, que atribuyó esa situación a temores de acusaciones de racismo.
Pero si bien desde la divulgación del reporte ha habido una serie de renuncias y arrestos, todavía hay suficiente confusión como para que las víctimas sigan siendo victimadas.
La joven detenida tras confrontar a su violador no ha querido conversar con la policía después de su experiencia.
Shaun Wright, comisionado de Policía y Crimen del Sur de Yorkshire, renunció el martes pasado luego de llamados públicos y aún desde el gabinete. Antes, entre 2005 y había estado a cargo de la oficina para Servicios Infantiles y como tal, en alguna forma, habría estado entre quienes decidieron ignorar lo reportes sobre problemas.
Theresa May, secretaria del Interior , dio la bienvenida a la dimisión. “Es correcto que quienes fallaron con su deber asuman la responsabilidad. La policía y el ayuntamiento locales fallaron a las víctimas de esos terribles crímenes y fallaron a la gente de Rotherham”, agregó.
Pero los problemas ocurrieron y ahora los ingleses tienen que enfrentar las consecuencias y buscar las soluciones

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