sábado, 3 de agosto de 2013

¿CHILE ESTÁ REALMENTE PREPARADO PARA ACOGER A LAS VÍCTIMAS?

Chile 

Después de divagar dentro del sistema durante tres años, luego de conocer como funcionan las personas, sus motivaciones, reacciones, acciones, preocupaciones, ocupaciones, experiencias, rabias y miedos de los cuales se cruza violentamente el flagelo del Maltrato, Abuso y vulneración de los DDHH de nuestros niños, niñas y adolescentes, pero también la vulneración del respeto hacia las familias de los afectados, pienso y creo firmemente que nuestro Chile no tiene la voluntad de ocuparse y acoger de una manera amable y sana a nuestros niños. 

No basta tener un lindo discurso y las ganas de ayudar, opinar, trabajar por la causa. Antes que nada debemos “ACOGER” de una manera sana, altruista y comprender el DOLOR el cual están sumidos los niños y familias. El discurso debe ser coherente con las acciones, no para la gente en general, sino con los realmente importantes, nuestros niños y sus familias.
Mucha gente, voluntarios, mujeres viscerales luchan por esta causa, pero son contados con una mano los que realmente se ocupan y se preocupan del DOLOR ajeno instaurado después de vivir este flagelo. Un discurso puede tener bellas intenciones, bonitas palabras, pero ¿realmente existe una coherencia con lo que se dice y lo que se hace?

Para los niños, niñas y adolescentes que deben romper el silencio y pedir ayuda a la persona mas cercana, para esa madre o familiar que asume esta dolorosa realidad y comienza a deambular buscando solo una real, sincera y amable sonrisa, una amable frase o solo un fuerte abrazo, a medida que avanza a batallar el día a día se encuentra con un sinfín de frases, palabras, acciones, prejuicios, juicios y opiniones de personas o instituciones que jamás podrán entender ni comprender lo que significa realmente vivir y sobrevivir frente a un país que recién comienza a entender esta realidad. Chile no está a la altura de nuestros niños sobrevivientes, ni de sus familias que deben no tan solo batallar con las secuelas de los hijos, sino también con la dureza, insensibilidad, con los egos propios de una sociedad enferma, con esas ansias de poder y de figurar frente a los demás algo que se dice, pero que no se hace.

A la larga, todo cae por su propio peso. Pero, ¿hasta cuando aceptamos humillaciones, indiferencias o actitudes viscerales en contra de las verdaderas víctimas,que no solo deben aprender a caminar nuevamente, sino a luchar con la discriminación y juicio social de personas egoístas y poco afables que descargan sus rabias y temores en las propias víctimas?

Con gran impotencia digo Chile no está preparado para acogerlas de una manera sana y profesional. No tiene la capacidad real de ponerse en los zapatos de esas familias y niños. Una cosa es el daño causado por un delincuente sexual, otra es aceptar que la sociedad juzgue y prejuzga constantemente a las víctimas con la única intención de poder expiar los pecados de ellos mismos, quienes descargan sus frustraciones, rabias y temores a las víctimas, no a los verdaderos culpables. Al fin y al cabo, estamos insertos en una sociedad con una cultura castigadora y machista donde constantemente se victimiza al culpable y se castiga a la víctima.

Para poder subsanar este daño, debemos vivir y convivir a través de los ojos del amor, pero no del amor egoísta o del amor propio sino del que es capaz de ver y comprender el dolor del otro y solidarizar con ello. Si no vas a contribuir y a construir, no destruyas, mejor guarda silencio y continúa tu caminar. La segunda opción daña menos a los que ya han sido vejados por esta sociedad enferma, incoherente y egoísta. Aun queda mucho que hacer.

“Hemos aprendido a volar como las aves, Hemos aprendido a nadar como los peces, sin embargo, no hemos sido capaces de amarnos y respetarnos como hermanos” Martin Luther King



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