lunes, 13 de agosto de 2012

ABUSO SEXUAL INFANTIL


Los abusos sexuales a menores son más frecuentes de lo que generalmente se piensa, el hecho de que la mayoría de casos se producen en la familia, el desconocimiento y la incertidumbre de lo que pueda pasar una vez hecha la denuncia son algunas de las causas.
Con esta entrada queremos concienciar a todos aquellos padres, madres o personas que estén en contacto diario con niños de la importancia de conocer los signos de alarma para poder darse cuenta de cuando puede ser que un niño esté padeciendo abusos, de la misma manera queremos informar y hacer énfasis en la prevención.

El abuso de menores comprende aquellos actos que realiza cualquier persona, sin violencia o intimidación y sin que haya consentimiento por parte de quien los sufre, que atenten contra su libertad sexual.
Hay diferentes formas de abuso sexual, es importante tener en cuenta que este no tiene que ser mediado por la violencia o la agresión  y que necesariamente no tiene que haber contacto
 
Incidencia del abuso sexual infantil
Existen algunos estudios que reflejan la incidencia del abuso sexual en las diferentes comunidades autónomas. Por ejemplo, en 1991, Inglés informa de unos 7590 casos de maltrato a menores en Cataluña de los cuáles el 2,8 por cien de los casos eran de abuso sexual. De cualquier modo, los datos de los que se dispone son sólo una pequeña parte de los casos que realmente ocurren y ello es así por las características propias del abuso:
 Muchos casos se producen dentro de la familia.
 Es una cuestión referente a la sexualidad del individuo, sobre la que se mantiene el secreto, el miedo y las falsas creencias.
 Los niños pequeños no tienen autonomía para denunciarlo.
 Existe miedo en muchos profesionales y ciudadanos a las implicaciones que puede originar la denuncia.
 Hay un gran desconocimiento del tema, de sus diferentes manifestaciones, así como de las situaciones de riesgo que pueden favorecer los abusos sexuales.
Pese a la elevada incidencia de abusos sexuales a menores, no hay pruebas de que en la actualidad haya más casos que hace 40 ó 50 años. La detección sí ha sufrido un aumento importante, pero no hay pruebas de que la incidencia también haya aumentado. Además, se estima que se conocen sólo entre el 10 por cien y el 20 por cien de los casos reales. Posiblemente lo que ocurre es que en la actualidad se produce menos tolerancia social respecto a la vulneración de derechos de los niños. Hoy por hoy se estima que el 23 por cien de las niñas y un 15 por cien de los niños sufre abusos sexuales antes de los 17 años en España.
Los abusos sexuales a menores son, por lo tanto, más frecuentes de lo que generalmente se piensa, aunque es necesario precisar que en estos porcentajes se incluyen conductas sexuales sin contacto físico (el exhibicionismo).

No existen signos indiscutibles que indiquen la presencia de abuso sexual en menores, y en todo caso deben ser valorados por un especialista, por tanto la presencia de uno o varios de ellos no indica necesariamente el abuso pero es importante tenerlos en cuenta.
En general, los menores pueden presentar comportamientos que no corresponde a su edad ni a las costumbres de la casa, mostrando mucha curiosidad o haciendo preguntas o comentarios sobre sexo no esperables a su edad (comportamiento seductor, evitación o rechazo de personas o lugares, resistencia a desnudarse o bañarse, cambios bruscos de conducta, etc.)
Las conductas y comportamientos externos, deben ser valorados por un especialista y deben tenerse en cuenta a la hora de apreciar un posible abuso de menores:
  • Cambios extremos de comportamiento: pérdida del apetito, abundancia del llanto, aumento de las pesadillas, miedo a la oscuridad.
  • Retrocesos en el comportamiento: empezar de nuevo a orinarse en la cama, chuparse el dedo.
  • Expresión de algunos aspectos de las actividades sexuales mantenidas: mediante dibujos, fantasías o juegos.
  • Sentimiento de miedo hacia una persona específica o a ser dejado en un lugar.
  • Muestra de una agresividad poco común.
  • Autolesiones o accidentes frecuentes, pudiendo incluso llegar a presentarconductas suicidas.
  • Ropa interior rota, manchada o anormalmente sucia.
  • Sangre en la vagina o el recto, dolor, picor o inflamación en los genitales.
  • Padecimiento de alguna infección vaginal.

Estas reacciones dependerán también de la edad del menor y otros factores personales, por lo que hay que valorarlas con cautela, siendo su médico o pediatra la persona indicada para valorar de manera global estos aspectos, además de posibles indicios físicos que puedan presentar.
El autor de los abusos sexuales a menores puede ser cualquier persona con la que el menor mantenga una relación de desigualdad, ya sea en cuanto a la edad, la madurez o el poder.

Los hechos de abuso sexual a menores no deben silenciarse. Es muy importante denunciarlos desde un primer momento para poder dar protección a las víctimas.
Cualquier persona mayor de edad relacionada con el menor, preferentemente el representante legal, tutores o guardadores, puede denunciar los hechos en las dependencias policiales.
Es recomendable aportar todos los medios de prueba de que se dispongan: parte médico, nombre de testigos, prendas que portaba en el momento de los hechos ó cualquier otro vestigio.

Las dificultades en el diagnóstico
El establecimiento del diagnóstico de sospecha de abuso sexual es siempre muy difícil porque en la mayoría de ocasiones no existen suficientes signos objetivos.
Debido a la gran dificultad de encontrar lesiones demostrativas, la historia clínica es un elemento básico en el diagnóstico. Junto con la historia clínica y las pruebas complementarias la exploración es el otro pilar diagnóstico. Sin embargo, e incluso en casos en que el abuso es confirmado por el agresor, los hallazgos son nulos.
El diagnóstico de abuso sexual provoca una serie importante de consecuencias entre las que caben destacar las legales. La atención a las pequeñas víctimas siempre requiere la colaboración de un equipo multidisciplinario en el que deben intervenir un pediatra, un ginecólogo, un psicólogo, asistentes sociales y diplomados en enfermería.

La prevención
 Para la prevención es importante el conocimiento y la información (conocimiento del propio cuerpo, identificación de los genitales y sus funciones, etc) pero esta por si sola es insuficiente. Es importante que desde la niñez se tenga la posibilidad de adquirir, interiorizar y fortalecer una serie de destrezas, competencias o habilidades que permitan a niños y niñas poder defenderse efectivamente de situaciones de abuso sexual y no sexual. Se trata de enseñarles “que responder” en caso de que se sientan presionados. En el siguiente cuadro tenemos unos ejemplos:

LINEAS DE PRESION
RESPUESTAS ASERTIVAS
Vamos a jugar solos (cerrando la puerta)
“No me gusta jugar encerrado, abre la puerta o grito”
Te doy un premio y jugamos a que note toco como el médico...
“No quiero jugar este juego”
“No quiero que me toques”
Abre la puerta, estamos solos, no te va a pasar nada
“No quiero abrir la puerta, no tenemos por qué estar solos”
Si le dices a alguien de este juego no te sigo queriendo y no te hablaré
“No me gusta este juego, le contaré a papá y mamá, aunque no me hables”
Un extraño le ofrece dulces...
“No me gusta recibir  dulces de extraños”
Están ricos tómalos...
“Le dije que no deseo, váyase o grito”
Alguien intenta tocar los genitales...
“no me toque, usted no tiene derecho, le diré a mi mamá”
Esto es un simple juego, déjate tocar...
“Esto no son juegos para niños, no me quiero dejar tocar... y busca ayuda adulta”
Alguien roza sus genitales...
“Usted no tiene derecho  a rozarme con sus genitales”... y se marcha  del sitio buscando ayuda adulta

Generalmente se piensa la prevención  del abuso sexual infantil en el sentido  de que no sean abusados sin tener en cuenta  la perspectiva  contraria: no abusar  de los demás. Las propuestas de prevención del abuso infantil deberían tener dos objetivos:
  • Desarrollar elementos  que habiliten a niños y niñas para la protección ante situaciones de abuso sexual y no sexual.
  • Desarrollar elementos  que predispongan a niños y niñas a evitar prácticas de abuso sexual y no sexual con los demás.

BIBLIOGRAFIA
  • www.guardiacivil.es
  • J. Pou Fernández, I. Jordán García, L. Gómez López: Abuso sexual infantil. Nuestra experiencia de un año. VOL. 45 Nº 3, 1996 ANALES ESPAÑOLES DE PEDIATRIA
  • P. Horno Goicoechea, A. Santos Náñez, C. del Molino Alonso: ABUSO SEXUAL INFANTIL: MANUAL DE FORMACIÓN PARA PROFESIONALES. 2001 SAVE THE CHILDREN

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