martes, 19 de junio de 2012

TODO CAMINO COMIENZA CON UN PRIMER PASO AGUAS BRAVAS NICARAGUA



Aguas Bravas Nicaragua recibió el primer Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos en Nicaragua. 



En una ceremonia breve y emotiva, celebrada en la Alianza Francesa de Managua el viernes 15 de junio de 2012, Aguas Bravas Nicaragua recibió el primer Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos en Nicaragua de manos de la embajadora de Alemania, Betina Kern y del embajador de Francia Antoine Joly.

Francia y Alemania tomaron la iniciativa de inaugurar este premio anual. A esta primera convocatoria aplicaron siete organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos en el país en sus distintos aspectos. Aguas Bravas Nicaragua, la organización que resultó ganadora, trabaja desde hace cinco años en Nicaragua en una tarea pionera: atienden y acompañan a mujeres sobrevivientes de abuso sexual en la infancia, creando, especialmente, espacios donde puedan reunirse usando la metodología de los Grupos de Apoyo Mutuo, en los que la palabra compartida 




entre ellas genera importantes posibilidades de superar las graves secuelas que deja el abuso sexual contra las niñas, que constituye una verdadera epidemia en Nicaragua.    


Éstas fueron las palabras que las tres mujeres que han aportado a Nicaragua esta herramienta y este nuevo espacio agradecieron el premio: 

Nosotras, el equipo de Aguas Bravas Nicaragua, nos sentimos hoy muy emocionadas por haber recibido el Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos en nuestro país. ¡Gracias! ¡Merci! ¡Danke!

Que dos países con su larga tradición de apoyar el desarrollo y la democracia en Nicaragua nos otorguen este premio es una importante señal que nos indica que entienden que el abuso sexual infantil y sus secuelas son un obstáculo gravísimo para el desarrollo y para la democracia. 

Desde nuestra experiencia de cinco años hemos descubierto que más del 90% de las mujeres que participan en los Grupos de Apoyo Mutuo entre Sobrevivientes de Abuso Sexual que Aguas Bravas organiza han vivido abuso sexual en su propia familia. Fueron víctimas del padre, del padrastro, del tío, del abuelo, del hermano…Hemos descubierto que aquellas niñas, hoy ya mujeres, no vivieron el abuso sexual una sola vez, sino durante muchos años y siguen viviendo todavía bajo el mismo techo de quien abusó de ellas o están todavía a su alcance. Con una estructura familiar tan dañada, ¿como soñar con una sociedad desarrollada, democrática sana? 

Con Alemania comenzó nuestra “hermandad”. La hermana mayor de Aguas Bravas Nicaragua es Wildwasser en Berlín, una organización que trabaja las secuelas que deja el abuso sexual desde hace más de 30 años. Desde Alemania, Brigitte, sobreviviente de abuso sexual infantil nos trajo una idea y una herramienta para trabajar en Nicaragua esas secuelas. Son los Grupos de Apoyo Mutuo, en donde se encuentran mujeres que vivieron abuso sexual cuando eran niñas. Con esa herramienta nosotras, también sobrevivientes de abuso sexual infantil hemos abierto puertas para que las mujeres nicaragüenses trabajen ellas mismas su historia, se reencuentren con su infancia, y al hacerlo superen las huellas que el abuso sexual deja y recuperen sus derechos humanos y también sus derechos ciudadanos. 

Con Francia esperamos ahora poder tener un contacto directo con organizaciones que trabajan en el mismo terreno que nosotras. Ya conocemos la historia personal de Isabelle Audry y su trabajo en Francia para formar una asociación de sobrevivientes de abuso sexual. Queremos conocerla personalmente para aprender de ella cómo impulsar algo similar aquí en Nicaragua.

Tenemos la esperanza de que con este premio que hoy nos otorgan Alemania y Francia, las organizaciones de la sociedad civil nicaragüense y las instituciones del Estado mejoren su comprensión de esta epidemia. Porque hay que decirlo con firmeza: el abuso sexual en la infancia es una epidemia en nuestro país. Tenemos la esperanza de que comprendiendo mejor lo que el abuso sexual significa mejoren su capacidad para atender a víctimas y a sobrevivientes, ya que en Nicaragua hacen falta todavía muchas cosas: conciencia, conocimiento, profesionales, proyectos, espacios… Muchas, muchas cosas. 

Una de las cosas que nos falta es integrar el conocimiento sobre las secuelas del abuso sexual infantil en la carrera de Psicología para garantizar que quienes buscan la terapia individual no vuelvan a ser víctimas por consejos y aproximaciones equivocadas a este drama humano. 

La lista de todo lo que nos falta es larga. Nosotras estamos, y ahí nos encontrarán siempre, al comienzo del camino, convencidas de que el camino de las sobrevivientes es largo, pero comienza con este primer paso que damos en Aguas Bravas.

Agradecemos especialmente este premio en nombre de las mujeres de todas las edades que encontraron en Aguas Bravas Nicaragua el espacio donde romper su silencio e iniciar el camino de reencontrarse con ellas mismas y recuperar sus derechos humanos. Lo agradecemos más aún en nombre de las mujeres que todavía guardan silencio y no tienen fuerzas para romper su aislamiento, para hablar y para encontrarse y compartir con otras sobrevivientes. Pensamos hoy de un modo especial en quienes no superaron el dolor y se quitaron la vida. Por todas esas mujeres, gracias, muchas gracias.  Merci, mercí beaucoup! Danke, vielen Dank!

Haber ganado este premio nos llena de orgullo. Lo recibimos como un desafío para seguir luchando con todas nuestras energías porque Nicaragua sea un país libre de abuso sexual infantil. Ése es nuestro sueño. 


Nora Ligia Rugama, 
Zoraida del Carmen Soza Sánchez, 
Brigitte Hauschild

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