lunes, 28 de mayo de 2012

Psicólogos bajan la impunidad en delitos sexuales contra niños

ESTADISTICAS: EL SALVADOR.
Demostrar en los tribunales que una persona es responsable de un delito sexual no es nada fácil, se requiere de pruebas y testigos que no siempre están disponibles. Por lo general, el testigo en estos delitos es la misma víctima quien, por su condición y tabúes sociales, prefiere callar, y solo es posible conocer su relato con apoyo de un equipo multidisciplinario.
Anualmente en el país se registran entre 3,000 y 4,000 casos de abusos sexuales, en su mayoría son violaciones.
La inexistencia de un equipo profesional, hasta octubre de 2011, ha facilitado que muchos agresores burlen la justicia y salgan libres, pues las víctimas abandonan los procesos de acusación antes del juicio.
De acuerdo a estadísticas del Instituto de Medicina Legal, menos del uno por ciento de los agresores es sentenciado en un juicio, el 99 por ciento de los casos queda impune en el país.
Y es que el trauma de los niños agredidos sexualmente es tan grande que, en algunos casos, los fiscales se han llevado más de siete sesiones con ellos y no han podido obtener la declaración que involucre al imputado en el delito.
Todo eso afecta el desenlace de un juicio contra un agresor, indican.
Pareciera como que el cerebro del infante se bloquea como mecanismo de autodefensa para no sufrir más, lo que le impide seguir recordando con detalle ese abuso, explica un psicólogo.
Como solución a esta necesidad surgió el servicio de Atención a Víctimas de la Violencia Sexual e Intrafamiliar el 3 de octubre de 2011.
Este centro de atención funciona en las instalaciones del Centro Judicial Isidro Menéndez.
La instancia está formada por psicólogos, trabajadores sociales, ginecólogos, médicos generales, enfermeras y agentes policiales; aportados por la Procuraduría General de la República, Fosalud, Isdemu, ONG, Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia, entre otros.
"Todas las instituciones tenemos un fin, atender a la víctima en su carácter de persona, no solo por el proceso judicial, sino para que salga adelante en su estado emocional, familiar, económico y profesional", afirmó la encargada.
La coordinadora de esta unidad, Rosicela Rivas, manifestó que los niños abusados son preparados en ludotecas antes de rendir su declaración.
En esa fase se incorpora el fiscal para establecer una identificación o enlace con el niño, lo cual facilita la declaración, afirmó la coordinadora.
La funcionaria agregó que, a través del juego, los niños logran expresar o identificar conductas de los imputados.
Por ejemplo, los niños realizan acciones como manipuleo de genitales en muñecas, así como otros movimientos que son interpretados por los investigadores y que robustecen la acusación.
"Los infantes reproducen conductas observadas en sus padres o cualquier agresor que los rodea mientras juegan", subrayó Rivas.
En seis meses de funcionamiento, la unidad ha atendido 642 personas por diversas causas, del 3 de octubre de 2011 al 9 de mayo de 2012; el 85 por ciento fue a mujeres adultas y un 15 por ciento, a niños.
La mayoría de casos es por violencia intrafamiliar. Solo en el primer trimestre de este año el centro ha asistido en ludotecas a 26 infantes, siete de ellos a petición de la Fiscalía.
Para procesos judiciales, la unidad ha brindado atención a 15 personas por abuso sexual.
Fruto de esta asistencia ya hay condenas ejemplarizante, como las impuestas a Chirvin Antonio Lee, procesado en al menos cinco ocasiones por violaciones de niñas de 6 a 12 años.
Diversos tribunales condenaron a Chirvin a más de 121 años de cárcel.
En los juicios contra este sujeto, los psicólogos se valieron de juegos, figuras emblemáticas y atractivas para que los niños describieran paso a paso la forma en que fueron abusados, gracias al centro, que cuenta con ludotecas o espacios techados y acomodados para el juego de niños.
Jugando con los psicólogos vestidos de sus personajes favoritos, quizás como (Ben10, Backyardigans, Dora la Exploradora, Los Picapiedras, Chespirito animado, Pokemon y Spiderman, entre otros) los pequeños, relatan cómo fue aquella pesadilla.
Con sus expresiones denotan cómo fueron contactados por su agresor, además identifican la trayectoria que siguió el abusador, luego de interceptarlos, el lugar o las casas en las que fueron llevados, así como las diversas insinuaciones del individuo.
Las técnica facilita que los niños describan la manera en que se perpetró el abuso. Entre juegos, chistes y preguntas de los profesionales, los fiscales recaban y graban en vídeos la información necesaria mediante el relato preciso de los infantes sin causarles fatiga, estrés, vergüenza o culpabilidad.
A diferencia de este mecanismo, los ofendidos antes se cansaban de tantos interrogatorio infructuosos (Policía, Fiscalía, Medicina Legal y Tribunales) porque los hacían recordar y revivir el sufrimiento de los ultrajes.
Por la seriedad de las entrevistas, lo formal y lo rígido en que se hacían, sólo se conseguía la revictimización del ofendido, han expresado los fiscales.
En otras palabras agudizaba el dolor y el sufrimiento de los niños, quienes además llegaban a sentirse culpables de todo que les había pasado.
Además de las agresiones sexuales, son referidos también los casos por maltrato infantil y violencia intrafamiliar. La metodología de investigación es bastante similar a los delitos sexuales.
En los casos de violencia intrafamiliar, con sus actitudes los infantes reflejan que son "amos y señores" de la casa, en clara imitación a sus padres.
También en los juegos demuestran prepotencia, pues gritan y dan órdenes a las muñecas. Por ejemplo, se escuchan monólogos como "andá comprarme unas cervezas sino te voy a ....", situaciones que dan luces del tipo de ambiente que experimenta la madre del menor con su compañero de vida, afirma la psicóloga.
La asistencia es dirigida a la persona agredida y su grupo familiar afectado. La meta es que supere la dependencia económica que la ha tenido atada al ciclo de violencia y que no le ha dejado salir.
"Vienen a poner una denuncia de violencia intrafamiliar o de abuso sexual o maltrato infantil", dijo.
El proceso comienza con la denuncia, pero antes se procura disminuirle los niveles de ansiedad que le ha provocado el problema.
Varias mujeres llegan en crisis, a quienes se atienden con la técnica "escucha activa", la cual es proporcionada por una psicóloga, quien busca relajarla.
La finalidad es prepararla para que pueda relatar de una mejor forma los hechos.
"En esos estados de crisis, a muchas personas se les olvidan situaciones pasadas (que son claves) y solo se acuerdan del presente, pero con la "escucha activa" se logra coordinar los diferentes hechos que ha vivido".
La psicóloga toma toda la información del caso para luego referirla a la Policía, a fin de elaborar la redacción de los hechos.
Mientras la psicóloga brinda la información y ordena la denuncia para entregarla a la Policía, un abogado en otra área asesora a la ofendida sobre las medidas a solicitar contra el imputado y sobre todo el proceso legal a seguir.
En otro momento, la víctima es evaluada por un médico, ya que algunas llegan con dolores de espalda, cabeza o sangramiento para adjuntarla a la denuncia. Además la afectada recibe los medicamentos para su curación.


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