viernes, 10 de febrero de 2012

Tráfico de menores e impunidad.


La desintegración familiar, el abandono, la violencia intrafamiliar e infantil, la pobreza, la explotación, el acoso, la ausencia axiológica y el abuso sexual de pederastas, entre muchas otras, son situaciones que padecen nuestros infantes y que los convierten en víctimas inocentes de agresores sin escrúpulos.

Otro problema, mucho más lacerante, tanto para los niños como para sus familiares y para la sociedad en general es el robo y con ello, su separación del seno del hogar, lo que nos provoca gran indignación.

En los últimos años, lamentablemente y de manera alarmante, se han desarrollado una serie de actividades delictivas, como el narcotráfico, el secuestro, ya sea a gran escala o exprés, la trata de personas y la piratería, entre otros, pero el que sin duda, provoca mayor irritación social es el de traficar con menores de edad. 

Desgraciadamente, para el menor que es víctima de una acción de esta naturaleza su destino siempre será trágico.

Los motivos por los que puede ser secuestrado son con la finalidad de ser objeto comercial en varias modalidades: una de ellas, tiene que ver con la explotación sexual, otra podría ser la adopción ilegal, en la que parejas solas que no han podido procrear sus propios hijos, buscan afanosamente y a cualquier costo, adquirir un niño y hacerlo su hijo adoptivo, siendo presas fáciles de grupos especialmente organizados en el tráfico de menores, quienes les ofrecen a menores raptados en su mayoría, ocultándoles a las parejas, que actúan de buena voluntad, el verdadero origen de esos bebés, aunque también se dan los casos en los que las madres solteras, principalmente y con necesidades económicas, aceptan comerciar con sus hijos, a cambio de unos cuantos pesos. 

Otro de los motivos puede ser el tráfico de órganos, en esta modalidad del delito, el menor es raptado con la finalidad de utilizar sus órganos vitales, mismos que circularán en un mercado negro, operado por bandas internacionales, que obtienen cantidades estratosféricas como resultado de estas operaciones, con pacientes desesperados dispuestos a pagar lo que sea con tal de salvar su vida, sin importar el origen del órgano vital que les es ofertado.

En días pasados la Procuraduría General de la República atrajo las investigaciones de una red internacional de tráfico de menores que venía operando desde la Zona Metropolitana de Guadalajara, y que ofrecía niños en adopción a parejas extranjeras. 

Resultado de lo anterior, hasta el momento hay nueve personas detenidas y arraigadas, para su investigación, haciéndose cargo de ellas, la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, mejor conocida como la SIEDO, que depende de la PGR. 

Las actividades de dicha banda se han extendido a los vecinos estados de Colima y Aguascalientes, por lo que también se llevan a cabo las investigaciones respectivas, en dichas entidades.

Luego de que policías de Zapopan arrestaran a una mujer de 21 años, al momento en que presuntamente vendía a uno de sus hijos, quedó al descubierto este sistema ilegal de adopciones con destino especial a Irlanda.

Algo imperdonable, como resultado de las investigaciones ministeriales y de las revisiones médicas, son los indicios encontrados en cuatro de los menores, quienes presentaban huellas de abuso sexual.

Que vergüenza y desprestigio para los profesionales del Derecho, el que existan despachos dedicados a delinquir y a pisotear la a la sociedad con sus acciones, que pudo haber costeado sus estudios en, al menos, alguno de los niveles educativos que cursaron.

Las evidencias encontradas durante las indagatorias revelan que desde 1990 el despacho jurídico involucrado organizaba y operaba con sus contactos en México y en el extranjero, elaborando contratos, para la renta y adopción de niños, administrando su propio mercado y el dinero obtenido por los trámites. 

Se dice, que ya son once los menores asegurados, para su protección, lo cual me parece extraordinario, pero, ¿cuántos niños faltan de ser rescatados?

Esperamos que las autoridades sean más efectivas en sus investigaciones y en el castigo de este tipo de delitos, que vulneran, desgarran y destrozan el corazón de la sociedad: sus niños. 

¡Ya no más impunidad!

jaimeprieto01@yahoo.com.mx

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