jueves, 10 de noviembre de 2011

AVANCE SUSTANTIVO EN MEXICO

Vemos con alegria que poco a poco el tema va tomando relevancia e interes en las instancias que les corresponde incidir.
MIGUEL ADAME


Boletín 418/2011
5 de noviembre de 2011

El abuso sexual y el maltrato infantil se tienen que atacar desde la educación y sensibilización que se hace con los adultos, pero de manera específica con el autocuidado con las niñas y los niños, señaló la Directora de Educación para la Paz de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Mónica Mendoza González.

Luego de la representación de la obra teatral La Niña de Tecún, dirigida por Austin Morgan, en el Teatro “El Granero”, y durante una mesa de análisis sobre comercio sexual infantil, Mónica Mendoza apuntó que este es un tema complejo porque implica una cadena de discriminación y una cadena de violencia que se tiene contra las niñas y los niños.

Refirió que desde hace dos años, la CDHDF impulsa una Red de Referencia y Contrarreferencia para la Atención de Casos de Violencia Sexual, que atiende, detecta, canaliza y hace acompañamiento para los casos de violencia sexual contra niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Está integrada por instituciones y organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) que se enfocan en los temas de justicia, educación y atención médica.

Comentó que los casos se detectan en las escuelas, en los talleres que se imparten en la Casa del Árbol de la CDHDF y los menos en los proyectos con población abierta. Tenemos una Carta Compromiso y la intención es brindar atención y seguimiento a los casos de violencia física y de manera más específica la violencia sexual.

Dijo que si bien son numerosos los eventos que se detectan, son pocos a los que se da seguimiento por la premisa ética fundamental de cuidar a la víctima, “primero es el cuidado y la integridad del agraviado o agraviada, a quienes se les acompaña y se les apoya en lo que quieran”.

Hizo énfasis en la dificultad cuando los agresores son familiares y las víctimas no tienen más opción que vivir en esa familia, o cuando el agresor es otro niño, “en estos casos no sólo se trata de detectar y de castigar, sino de cuidar y de acompañar, el principio es el máximo cuidado  a la víctima y la protección, a su integridad y el respeto a lo que quiere y a lo que no quiere”.

Señaló que en el tema de la violencia se encuentra lo que se llama la alienación parental, que es cuando la niña o el niño quiere a su agresor, porque es el papá, la mamá, el tío, el abuelo, y apuntó que la intervención de la Red implica  acompañar sin revictimizar.

Alertó que es fundamental que los niños se vivan como sujetos de derechos, “tenemos que darle sentido a la idea de que el niño es valioso o valiosa en sí misma, y de que nadie debe lastimarlo, que nadie debe hacer nada contrario que le provoque dolor, que le provoque sufrimiento, nadie tiene el derecho, así sean sus padres”.

Dijo que el trabajo de prevención tiene que ver con un empoderamiento, que se traduce en que ellos se vivan como sujetos de derechos y entonces puedan decir “no”, y deben decir “no” ante las prácticas que los puedan lastimar.

“La otra parte es que sepan que existe una institución como la CDHDF que recibe sus quejas, pueden llamar o enviar un correo electrónico y vamos a buscar una solución conjunta; y que los adultos que detecten algún caso lo puedan identificar y canalizar sin que se conviertan en víctimas”.

Refirió que la obra de teatro La Niña de Tecún trata de una niña que vive en extrema pobreza y es vendida por su papá con la patrona de un establecimiento que se dedica a comerciar sexualmente con las niñas. “La obra muestra la espiral de violencia donde la niña es vendida, es explotada laboral y sexualmente, es una historia que se repite”.

Por su parte, la terapeuta de Caleidoscopia AC, Leticia Vargas, destacó que la obra muestra muchas situaciones que ocurren respecto a lo que es la violencia sexual hacia niños, niñas y jóvenes; “un factor importante es visibilizar lo que ocurre, porque al visibilizar dejamos de lado la naturalización de la violencia y nos  permite trabajar la prevención”.

Hizo énfasis en que se tiene que educar a las niñas y los niños en los derechos; “aunque no nos guste lo que quieran, tenemos que enseñarles que lo que sienten es muy valioso y que les va a ayudar a defenderse; los sentimientos son excelentes herramientas para generar conductas de autocuidado”.

Explicó que el miedo, la alegría, la tristeza, el enojo y el afecto son cinco sentimientos que nos permiten sobrevivir. “El miedo implica protegerme; la alegría sirve para cargarse de energía; la tristeza ayuda a reflexionar; el enojo a poner límites; y el afecto para crear vínculos”.

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