domingo, 4 de septiembre de 2011

Abuso sexual infantil y pedofilia

La pedofilia no es difícil de detectar en la clínica con niños pequeños solamente se trata de escuchar el exceso del Otro que como tal: es siempre sexual y es una parafilia que consiste en que la excitación o el placer sexual se obtienen a través de actividades sexuales con niños, es el “cuerpo” del niño lo que vale para el pedófilo. El niño como sujeto no es tomado en la cuenta sino como un puro objeto de goce mortífero, pura pulsión de muerte para el niño en cuestión. Parafilia es una palabra que proviene del griego y cuyo significado es al margen del amor, al margen de la pulsión de vida diremos con Freud.


La pedofilia no es difícil de detectar en la clínica con niños pequeños solamente se trata de escuchar el exceso del Otro que como tal: es siempre sexual y es una parafilia que consiste en que la excitación o el placer sexual se obtienen a través de actividades sexuales con niños, es el “cuerpo” del niño lo que vale para el pedófilo. El niño como sujeto no es tomado en la cuenta sino como un puro objeto de goce mortífero, pura pulsión de muerte para el niño en cuestión.
Parafilia es una palabra que proviene del griego y cuyo significado es al margen del amor, al margen de la pulsión de vida diremos con Freud. Como Lacan no empleaba terminología del DSM IV no he podido encontrar el abuso sexual bajo esta nominación en su obra y es lógico, no se trata de una nominación sino de una falta de ella, la perversión es un dentro del padre y la pedofilia la ubicamos como tal. La sexualidad infantil, dice Freud, es perversa: en este estadio queda fijado el pedófilo.
El pedófilo quiere un cuerpo sin tiempo porque el perverso es un sin tiempo, la discontinuidad es una causa principal en estas estructuras, la causa es que haya una detención en la base de la madre, esto hace una fijeza. Todos nos encontramos en la línea del tiempo, Lacan lo plantea en relación a la metáfora y la metonimia. El problema con el que nos encontramos en los padres invertidos es que hay una inversión en la metáfora paterna, existe un padre invertido que quiere siempre un niño, un cuerpo niño, ni siquiera un cuerpo, un trozo de su cuerpo digo para ser tan exacta ya que si no tenemos dicha exactitud en el momento de detectar cuando nos consultan por niños quedan desalojados y solamente trabajamos sobre el supuesto motivo por el que nos consultan. Padre invertido significa entre otras cosas el odio al padre, un tiempo de Esquilo (sin discurso ni palabras, solamente hechos) no mítico donde hay un suceder. ¿Podemos pensar que dicho motivo no tiene una relación con la sexualidad de los padres? Yo creo que no. Esta perversión se encuentra dentro de las adicciones: al sexo, bien ubicada por cierto, tantas cosas no dichas, fuera de discurso en estos a-sujetos, digo: no están sujetados al modo del neurótico que lleva consigo una división que es la marca de la castración, se encuentran en el “entre”: entre el S1 y el S2, si hubieran podido salir de ese espacio estarían barrados y hablaríamos de neurosis.
Ubicar al pedófilo como perversión nos lleva a ser tan finos y determinar que es una estructura del orden del sadismo y verdaderamente hay que “ser” para hacer lo que hacen y que nombro como inmundicia lo que hacen y el lugar en que ubican al niño. Si no fuera de este modo, si no fuera una estructura del ser seria del tener.
La trata es trata de niños porque se trata de la mujer de la madre que el pedófilo quiere.
En estos a-sujetos encontramos una causa de padre invertido de índole del sadismo, donde gozan con el sufrimiento del trozo del otro niño, y por esto como base de la metáfora como causa podemos relacionarlo con el fetichista: esto nos vale como primer criterio para detectarlos. No es masoquismo, no hay ternura, no hay amor. Esto es coherente con lo que plantea la Organización Mundial de la Salud en tanto a-dicción, en tanto privado de palabra del Otro que lo lleva a una “enfermedad psicosexual” dicen.
El segundo  criterio es que si hay una perversión no hay ley  (sea  invertida o en negativo).
El tercer criterio es que no hay lo que Freud llamo en Psicopatología de la Vida Cotidiana: actos fallidos, lapsus, olvidos. El perverso NO olvida el daño infringido por el otro, tiene todo el tiempo presente el acontecimiento o suceso vivido. Borges escribió Funes el memorioso para ilustrarnos la locura que puede vivir una persona cuando el olvido no es posible. Funes decía: Más recuerdos tengo yo que los que habrá tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Mi memoria es como vaciadero de basuras. Padre invertido  este  personaje de ficción creado por un glorioso escritor. Funes carecía de la capacidad del pensamiento.
¿Cuál es la melancolía que subyace en estos cuadros? ¿Qué añora el perverso? Añora el tiempo niño.
Dice Daniel Paola en la vuelta a la madre: que la explosión imaginaria de la madre produce carencia de voluntad aunque en este caso no es la misma, la voluntad existe y el tiempo no es lento como en aquella y tampoco hay escritura de la culpa ya que la intencionalidad del pedófilo es incestuosa. Y que suspenso, para la vida y la muerte en lo incorpóreo si el cuerpo del niño es pura mortificación como objeto en el que quedo fijado el perverso mismo en su propia imagen especular, él es la madre tomando al niño como objeto que sutura su falta por completo haciendo impermeable el espacio: no hay lugar para la virtualidad, puro Real.
Tampoco podemos hablar de representación ya todo es tiempo presente, el pasado es presente, el futuro es un tiempo que no existe, predominando un modo indicativo del verbo: hacer, oír, otros, cuando bien sabemos que con este modo no funcionamos, el subjuntivo marca un tiempo del deseo: me Je hacer tal o cual cosa, se relaciona al deseo y al Ideal. Por esto también decimos que el pedófilo escribe en el cuerpo del niño lo que no pudo ser escrito en su propia estructura psíquica, por esto el niño es tan deseable, parece que estuviéramos hablando de Monster Inc cuando el monstruo decía: “deseo niños, huelo niños”, era una película donde los niños debían ser exterminados.
Entonces no hay creencia fálica, habría castración, hay identidad y por lo tanto renegación del falo. Hay inhibición porque lo que busca es el cuerpo del otro como propio para gozar, satisfacer-se, lo simbólico esta desanudado de lo Imaginario Real, por falta de amor al padre.
A diferencia del melancólico que se ha enquistado en una letra y una premisa fálica, en el perverso esa letra no esta, no se escribió, si el amor al padre hace espacio y tiempo, hace escritura el pedófilo nada sabe de esto a pesar de sus intentos fallidos por sublimar y disimular, no logra poner velo, el ejemplo tan claro lo tenemos en el Padre Grassi o en el Lic J. Corsi, esforzándose en dictar una carrera sobre abuso sexual y escribir libros sobre el tema no pudo evitar el desenlace, Dios es inconsciente al final de un análisis.
El pedófilo es la madre y el niño tomado para abuso es su objeto.
La causa no puede ser obligada, el niño abusado es su causa, la incrustación del objeto queda en su propio cuerpo que la hace operable. Si deseo y ley son funciones del padre, en el pedófilo no se inscriben como coincidentes, no hay división subjetiva en el inicio para esta estructura.
Freud nos dice en Tres ensayos para una metáfora invertida:
Concepción sádica del acto sexual. -Cuando los niños son espectadores, en esta edad temprana, del acto sexual entre los adultos, a lo cual da facilidades la convicción corriente de que el niño no llega a comprender aún nada de carácter sexual, no pueden por menos de considerar el acto sexual como una especie de maltratado o del abuso de poder; esto es, en un sentido sádico. El psicoanálisis nos demuestra que tal impresión, recibida en temprana edad infantil, tiene gran importancia para originar una predisposición a un posterior desplazamiento sádico del fin sexual. Los niños que han contemplado una vez la realización del acto sexual siguen ocupándose con el problema de en qué consiste aquel acto o, como ellos dicen, en qué consiste el estar casado, y buscan la solución del misterio en una comunidad facilitada por la función de expulsar la orina o los excrementos. “
Bien nos cabe la pregunta: ¿Por que un niño se deja abusar por el pedófilo? Cuanto abuso sufrió primero del Otro para que esto tenga lugar, si a un niño le enseñamos el valor de la intimidad, el respeto por su cuerpo y por el de otro, si hay la suficiente separación madre hijo, si hay una ley en la madre, si hay una ley desde la función paterna: esto no sucede.
Por lo tanto podemos pensar que hay una vulnerabilidad para estos niños de base, en su cosa padre del je. Estos no son los casos de bullying, esto refiere a otro tipo de estructura mucho más débil emocionalmente, cuando fueron expuestos a situaciones de maltrato o abuso de poder dice Freud, volviendo al Otro materno o al exceso del lado del padre, o a ambos.

Podemos encontrar algunos indicadores de niños propensos al abuso, ellos son:
-Niños excesivamente tranquilos, callados, no participan en clase, no se relacionan o les cuesta relacionarse e integrarse.
-No cuestionan al otro ni se cuestionan, estudian de memoria dejando el pensamiento de lado, prefieren observar a hablar e incluirse.
-Nunca denuncian el maltrato verbal o físico por miedo a la represalia o castigo.
-No juegan o juegan poco o juegan callados desde un lugar siempre de sometimiento al otro semejante o no.
-En sus dibujos observamos: manos en tamaño desmedido, oscuros colores en las zonas genitales, ojos desorbitados o vacíos, cuerpos sin forma y sin detalles en ellos o en sus vestimentas. Suelo: no es dibujado, como representación del padre. No dibujan base.
-En el dibujo del árbol no se distingue separación entre copa y tronco, las ramas salen de cualquier lugar como sin sostén. Hay demasiadas ramas que llenan la copa como representación de la preocupación por el miedo de la vista del otro. La imagen del otro y su falta de separación es absolutamente notable: se esfuerzan por llenar algunas partes a falta de vacío.
-Suelen soñar con un mundo externo mejor que representan en las nubes, el cielo.
-Los pájaros como proyección de lo humano y del ideal: no tiene proporciones apropiadas, suelen dibujarlos volando con patas como si estuviesen caminando en el aire, tal como se encuentran ellos.
-El dibujo de la casa como representación de lo familiar tiene un interior vacío, ponen detalles en lo externo y el entorno, decoran para que nadie se de cuenta de su sufrimiento.
El análisis con los perversos es imposible, el análisis con estos niños es muy difícil. La tarea es producir otra ficción para disolver el trauma llevando dicho sufrimiento hasta lo irreductible al mínimo de su potencialidad, estableciendo una ley que lo ampare y lo acoja.



Referencias consultadas:1)Paola, Daniel: “Superficie, letra, melancolía”. Trabajo presentado en la Reunión lacanoamericana Bahía, 2007.
2)Clase Elena Jabif, en el seminario “Los padres en la clínica de niños” a cargo de Liliana Donzis, EFBA, 2011.

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